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Recorrido por el pasado musulmán a través de las cuevas de la fertilidad

Jueves, junio 30th, 2011

En los alrededores de la localidad de Alberuela de Tubo todavía se conserva una fortificación de origen árabe

Los Monegros es una comarca repleta de parajes sorprendentes para explorar y también para aprender tradiciones ancestrales que se remontan a la prehistoria y que han permanecido vivas a través de los siglos.

Entre estos parajes, esta tierra nos muestra un asombroso recorrido por las Cuevas de la Fertilidad, llamadas también Piedras fecundantes o Piedras de los Moros, que brotan de la tierra y actúan como meros condensadores de las terrenales fuerzas que se concentran y han sido manipuladas por la mano del hombre durante la época musulmana para convertirlas en templos sagrados a la fecundidad, plasmando en ellas sus conocimientos ginecológicos.

Se trata de moles rocosas y cuevas talladas que, creando formas y cavidades, asemejan aparatos reproductores femeninos.

Desde que el hombre existe siempre se ha sentido atraído por la piedra, material que ha utilizado para desarrollar su imaginación y a la que además ha atribuido fuerzas y virtudes mágicas, la ha adorado y este culto, extendido por todo nuestro planeta, todavía permanece en muchas culturas y pueblos debido a su dependencia con el culto a la tierra y a la fecundidad.

Por estas razones, las cuevas o piedras fecundantes constituyen un fenómeno singular y muy poco documentado, pero si nos acercamos a Alberuela de Tubo-Sodeto podremos explorar unas rutas que nos llevarán desde el Castillo de murallas musulmanas a un conjunto de cuevas horadadas en la roca arenisca, a las que el añorado etnólogo Manuel Benito las englobó dentro de una ruta de la fertilidad.

Manuel Benito Moliner dejó escrito que “en el Alto Aragón existe un fenómeno prácticamente único en el mundo, pues aunque estuvo muy extendido y su práctica debió ser usual en toda la Tierra, solamente aquí encontramos una representación intensa. Se trata de una serie de piedras emergentes de la tierra que han sido manipuladas por la mano del hombre, tratando de plasmar en ellas sus conocimientos ginecológicos y obstétricos, como veremos. El fenómeno se ubica en un área muy concreta que va desde el Somontano de Barbastro a Los Monegros, en una zona que estuvo profusamente islamizada”.

Se dice que a ellas acudían las mujeres estériles para volverse fecundas. Por ello, desde tiempos antiguos, la iglesia fue mortal enemiga de estas costumbres que tachó de supersticiones y en el concilio celebrado en Zaragoza el año 380 extinguió estas prácticas y culto con severas censuras.

Las cuevas presentan una morfología común: túnel de reducida altura que obliga a penetrar en cuclillas, detalla algún giro en su trazado y da acceso a una cámara semiesférica ubicada en un plano superior.

La conexión entre el túnel y la cámara se realiza mediante un tramo-escalón con forma de embudo que recuerda las cavidades genitales femeninas por lo que, en ocasiones, las operaciones de entrada y salida de las cuevas obligan a adoptar posturas y reproducir movimientos similares a los del feto en el útero materno.

Desde la Edad de Bronce hay constancia de la presencia del hombre en los Monegros, pero es en la época de la expansión musulmana (s. VIII-XII) cuando fue superior la permanencia de población y la transformación del paisaje puesto que los musulmanes, cuando entraron en España, introdujeron parte de su cultura y su quehacer cotidiano. Construyeron en los peñascos naturales fortalezas inaccesibles que les protegían de los ataques cristianos. Asimismo, esta época ha dejado innumerables restos arqueológicos: fortalezas, poblados, fuentes y acequias. Otros elementos arqueológicos de interés son los silos excavados en la roca, cuyo origen se remonta igualmente al siglo X. Elementos que, englobados dentro de la denominada ruta de la fertilidad, comienzan a mostrarse como un atractivo turístico y que desde La Gabarda se está revalorizando, limpiando los asentamientos, facilitando su acceso y favoreciendo visitas guiadas.

EL CASTILLO MUSULMÁN

Vamos a realizar un paseo por Alberuela de Tubo y como punto de inicio nos dirigimos al Castillo.

Esta fortaleza está constituida por una gran plataforma de arenisca, de forma triangular. Se erige sobre otros dos bancales pétreos, con paredes elevadas en cuyo perímetro se hallan restos de un recinto fortificado. El Castillo formó parte de una red de fortificaciones que los musulmanes levantaron en el siglo IX para frenar el avance cristiano desde el norte, protegiendo la importante ciudad de Zaragoza y toda la Marca Superior de Al-Andalus.

En su origen, dicho castillo no trataba de ser un recinto-refugio para una población que habitara en los alrededores, sino de una fortaleza poblada por una guarnición exclusivamente militar e, hipotéticamente, por el representante de un posible poder político de carácter regional.

Se destacan sus murallas musulmanas que resistieron innumerables asedios hasta que sucumbieron con Alfonso el Batallador a principios del siglo XII y la espectacular escalera labrada en la roca que permite descender hasta el núcleo de Alberuela.

El conjunto de la plataforma estaba cerrado por una muralla edificada en grandes sillares de arenisca, dispuestos a tizón, con la cara exterior almohadillada. Debido a un derrumbe del terreno, una parte de su sector occidental fue reconstruida en la Baja Edad Media (la actual puerta de acceso, en arco de medio punto, es también bajomedieval).

En cada uno de los ángulos de la fortaleza se elevaba una torre de planta rectangular, edificada con el mismo tipo de sillares, alguna de las cuales subsiste en la actualidad, siendo la más destacada la del ángulo SE, asociada a un largo lienzo de muro.

En el interior, las excavaciones han revelado la presencia de múltiples habitaciones rectangulares talladas en la roca, así como pequeñas cavidades circulares de algunos centímetros de profundidad dispuestas en líneas, a la manera de un damero: son el testimonio del modo de extracción de los bloques empleados para la construcción de la muralla.

DESDE ALBERUELA DE TUBO A LAS CUEVAS DE LA FERTILIDAD

Una vez llegamos a la población de Alberuela, podemos visitar la iglesia parroquial de origen románico, luego gótico aragonés, y su fuente situada junto al parque.

Desde esta ubicación dirigiremos nuestro paseo a las tres cuevas de la fertilidad: Peña Mora, La Copera y Tozal Moro.

La cueva de Peña Mora, cuya denominación es muy común a todas ellas, producto de que pertenece al sentir popular de una cultura pagana, no cristiana.

Peña Mora está situada a poco más de un kilómetro del pueblo de Alberuela. Para llegar a ella debemos tomar el viejo camino de Usón, desviarnos a la izquierda en el primer cruce y acercarnos hasta el promontorio rocoso situado junto al campo.

La oquedad está oculta al camino. Debemos dar la vuelta al promontorio para ver la entrada situada a metro y medio de altura sobre el nivel del suelo, y unas piedras nos facilitarán su acceso. El pequeño pasadizo nos deja ya en la embocadura de la cámara, puesto que ha sufrido la sección de su pasillo.

A continuación nos trasladaremos a Tozal Moro. Retornamos hasta las inmediaciones de Alberuela y tomamos a la derecha el viejo camino de Huerto. A unos trescientos metros nos tropezaremos con un tozal redondo llamado Tozal Boleta, pero debemos continuar otros tres kilómetros más para llegar al terreno donde está la cueva. El acceso es muy sencillo porque está a ras de suelo. No obstante, la oscuridad nos impide ver la cavidad interior.

Y por último visitaremos La Copera. Es la más significativa de las tres ya que un ventanuco nos dejará observar su amplio interior sin necesidad de luz artificial. Unos peldaños esculpidos en la roca nos permiten acceder a su embocadura situada a unos dos metros del nivel del suelo.

Para llegar a ella desde Alberuela debemos tomar la carretera asfaltada en dirección a Huerto, al poco tomamos una pista a mano derecha del canal del Flumen y por la carretera de servicio de la Confederación Hidrográfica del Ebro que nos llevará en apenas 900 metros hasta el cubículo rocoso. Debemos atravesar un campo de cultivo, generalmente de alfalfa hasta llegar a La Copera.

Una zona que se debe conocer, ya que ha sido profusamente romanizada e islamizada por su buen rendimiento agropecuario y por instalar ingeniosas corrientes fluviales: azudes, molinos… Así pues, estos fenómenos expuestos se dan alrededor de unas fortificaciones musulmanas olvidadas, aumentando la concentración al sur, entre los términos de Alberuela, Lalueza y Huerto.

Se sitúan en lugares despoblados, casi siempre a desmano, y desde luego fuera de la visual de pueblos y fortalezas, aunque también podemos visitar la Cueva de la Calle Tubo, en pleno casco urbano de San Lorenzo del Flumen, caso que se debe a que esta población se creó bien entrado el siglo XX.

Texto extraido del Diario del Altoaragón  – Marga Bretos

Dentro del laberinto

Lunes, septiembre 21st, 2009

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Una de las nuevas actividades  que más sensación está causando entre visitantes y medios de comunicación es el laberinto de maiz, en el que serás devorado por las fauces de un mar coloreado de verdes, marrones y amarillos, con el objetivo de buscar el camino de salida.

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Un lugar en el cual perderte y encontrarte, donde tanto adultos como niños disfrutan de una experiencia misteriosa y diferente. Internándose con valentía entre los vericuetos angostos del maizal

Dentro del laberinto se desarrollan diferentes juegos  por caminos complejos y estrechos. Accede a la sala central y trata de encontrar el camino hacia la libertad.

Los más intrépidos ya han conseguido su objetivo, logrando vencer al duende del laberinto.

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